¿Por qué sale sangre de la nariz sin razón en los niños?

29 Sep 2017 ISO

Ver a un hijo sangrar por la nariz es una imagen poco deseable para cualquier padre o madre. No obstante, es una escena bastante habitual y las razones para que esto suceda son varias, en su mayoría de poca gravedad, pero que ante apariciones frecuentes se debe consultar a un especialista.

Un episodio de este tipo tiene nombre: Epistaxis. Así se define a todo sangrado nasal, sin importar su origen o si se sitúa en las fosas o en los senos paranasales, que se encuentran en los huesos frontales y que comunican con las cavidades de la nariz.

Las paredes internas nasales poseen gran cantidad de vasos sanguíneos que fácilmente pueden sangrar, ya sea por pequeñas heridas o irritaciones de las membranas por factores ambientales.

La Asociación Americana de Rinología menciona entre las causas más comunes de la epistaxis a:

  • Lesiones de la mucosa, a veces también por exceso de estornudos
  • Lastimaduras causadas por hurgadas, muy comunes en los niños
  • Irritación por uso de aerosoles nasales
  • Deformaciones traumáticas y las fracturas de la nariz y las estructuras circundantes
  • Infecciones parasitarias del tracto respiratorio superior
  • Sinusitis comprendida por la inflamación de los senos paranasales
  • Alergias

También puede presentarse ante factores sistémicos como:

  • La hipertensión
  • El uso de anticoagulantes como la aspirina
  • La deficiencia de vitamina C
  • Insuficiencia renal

Muchas veces se observa que ante una hemorragia nasal los adultos vuelcan la cabeza del niño hacia atrás. En realidad, ante un sangrado debe realizarse lo contrario: presionar con los dedos las fosas e inclinar la cabeza hacia delante, de otro modo el menor puede tragar el fluido.

Otro primer tratamiento para detener el sangrado es la colocación de algodón con agua oxigenada en la fosa por 10 minutos.

Pese a que la epistaxis es en gran medida causada por situaciones habituales de baja gravedad, la hemorragia puede ser expresión de trastornos severos vinculados a tumores de la cavidad nasal, los senos para nasales y la nasofaringe, leucemia, inmunodeficiencia e insuficiencia hepática.

Por este motivo, sin alarmarse, es importante consultar con un especialista ante un sangrado que no se detiene o se presenta de forma recurrente.

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